Encuentra tu tribu

Water station #1

El título de la entrada de hoy parafrasea algo que leí en el libro “El Elemento” de Ken Robinson. Es relativamente sencillo identificar cuando uno se expresa en su “elemento” porque alcanza un estado donde desaparece la noción del tiempo y fluye experimentando una sensación de armonía y plenitud. Un momento donde no existe pasado ni futuro, tan solo una conexión completa con el presente. Quizás hayáis oído a otros autores hablar de lo mismo nombrándolo de otra manera: la zona, en términos deportivos, o el éxtasis, si hablamos en términos religiosos. Si ves a un niño absorto en algo y parece que se haya olvidado del mundo que tiene alrededor, probablemente se encuentra en un estado así.

Pues bien, en el libro el autor proporciona una serie de pautas que se deben seguir para encontrarlo. Entre ellas, figura encontrar asimismo la tribu a la que pertenecemos y donde eso que nos hace sentir así resulta posible. Este precepto no es opcional. Es decir, si no la encuentras te sorprenderás hablando sobre lo que te gusta hacer punto de cruz o correr maratones. Porque esas resultaran ser las actividades al margen de tu trabajo profesional que te permiten sentirte de esa manera. Implícitamente supone establecer que en ese trabajo no te resulta posible encontrarte con tu elemento. Ergo no eres feliz en él. Si el problema está en la tribu, me sabe mal ser el portador de las malas noticias pero tengo que decirte que eso no cambiará en el futuro. Puedes creer que se trata de una lucha que podrás ganar pero te pediría que hicieses un repaso de lo que hayas conseguido hasta el momento porque probablemente sea nada.

Cuando te encuentras con personas con las que puedes expresarte hasta encontrarte con tu elemento, lo alcanzas. No hay pérdida. Si el punto de cruz lo haces con otras personas, te servirá de ejemplo de aquello a lo que me refiero. Lo mismo para el caso de que corras maratones o estés apuntado a Pilates. Hablamos de lo mismo. Si por el contrario te sientes como si trataras permanentemente de ir contracorriente, no estas con la gente que pertenece a tu misma tribu. Tampoco tiene perdida.

Si conduces por la izquierda y en tu empresa lo hacen por el lado contrario, terminaras chocando. En ella han acordado conducir por la derecha y o te atienes a ello o a las consecuencias. Vives la realidad que has escogido compartir. Pero te aseguro que en este planeta viven otros como tú. Solo tienes que entender que basta con ir a buscarlos. Piensa que será renunciar a ese ambiente que te empequeñece lo que te permitirá hacerte grande.

Existe un orden detras de todas las cosas…

Lo difícil es comprenderlo. Hoy hablé de eso en la entrada del blog de la empresa. Pero allí de otra manera distinta, claro está.

Uno de los momentos que recuerdo con más cariño de la etapa anterior a esta tiene que ver con un proyecto en el que trabajé junto con otras dos personas por encargo del que fue director. En ese tipo de trabajos, es habitual tener que comenzar habiendo recibido pocos inputs. Con una misión, que por decirlo suavemente, suele resultar bastante vaga:

El.- Pues si hombre. Ves. Tu hasta seis millones.
Ella.- ¿Ein?
Yo.- ¿Ein?
La otra ella.– ¿Ein?

Esto, si te gusta enfrentarte a un folio en blanco, tiene sus ventajas y a mi me compensa con bastante el estrés que supone trabajar siempre en la frontera de lo que sé hacer. Además como no me queda pelo, no tengo nada que perder -al que se ría lo mato, aviso-. Pero aunque pueda sonar contraintuitivo con lo que se asocia al trabajo creativo o innovador, tiene mucho método detrás.

Ya os hablé la semana pasada de innovación exponencial. El mundo cambia a un ritmo vertiginoso y está claro que las empresas tienen que adoptar enfoques que les permitan moverse a esa misma velocidad -vale, lo confieso, ahora el que se está riendo soy yo-. Pero bueno, nuestro momento para intentarlo había llegado unos meses antes cuando propusimos cambiar la forma en la que trabajábamos sobre nuestros objetivos adoptando la metodología de dos prácticas ágiles y que creía que podían dar resultado con nosotros: Scrum y Kanban -en otra entrada os hablaré más detenidamente de ellos y de aquello-. Ahora, aunque no ha pasado tanto tiempo –recordad, todo corre a velocidad de vértigo-, son mucho más conocidas y es raro que no se mencionen junto con Lean, etc., pero os aseguro que aquel entonces no era así. Lo que es seguro es que pasaron a ser, para la historia, la primera vez que se mencionaban en ese sector. Y puede que la última. Los que no las conozcáis, tenéis que saber que aunque ágiles, son metodologías que tienen una serie de principios. Pero basta saber que básicamente se dirigen hacía la entrega temprana de valor. Y -vale, ahora podéis reíros vosotros- ese fue la metodología que empleamos para trabajar en el proyecto. Precisamente porque era innovador.

Scrum habla de sprints. Es el tiempo que transcurre entre entregas de valor. Para el proyecto escogimos un plazo de una semana con entregas cada viernes. Así entrábamos en un círculo virtuoso que nos obligaba a eliminar cualquier ineficacia porque de lo contrario no llegábamos. Lo más duro son las primeras dos semanas. Tienes que estar rodeado de personas que confíen mucho en ti porque lo que ven les resulta a-te-rra-dor. En aquella ocasión fue una caja de cartón tamaño encerado con un par de post-it de color rosa. Todavía me acuerdo de sus caras. Y me imaginó lo que pensaba una de ellas cuando salió del despacho:

La otra ella.- Retrasao. Ha dado la vuelta a ser listo para ponerse al principio y ahora es retrasao. Y a la rubia le ha dado un aire y va todavía y me mira con cara de ¿ves? Te lo dije. Lo tiene mascao!!!

e instantes después…

La otra ella.- Ale. Lo de siempre. Voy a tener que coger todas sus mierdas y hacer algo con ello.

La segunda semana tampoco es que fuera demasiado mejor. Los post-it se convirtieron en piezas de información. Muchas. Y ahí me veis estirando la confianza diciéndoles que aunque aparentemente no tuviesen orden ni concierto, estaba escondido tras ellas esperando que lo sacasen a la luz. “La otra ella” se giró, miró y se volvió con cara de pensar:

La otra ella.- No es que huela a cuco ya. Es que es demasiada mierda. No he visto tanta mierda junta en toda mi puta vida. Y esta otra debe haber quedado trastornada por los vapores. Porque todavía sigue asintiendo. Como levante los pulgares se los troncho con mis propias manos. A mi todo ya me da igual. Estoy de mierda hasta el cuello.

Menos mal que el orden empezó a aparecer durante la tercera semana. Apoyándonos precisamente en el poder de la visualización.

Cuando trabajas en algo nuevo no dispones de discurso. No es como hacerlo sobre otras cosas que ya sean parte de tu historia, que conoces. Así que tienes que construirlo desde cero. Y nosotros apostamos por hacerlo utilizando algo que pensamos que podía funcionar: un cuadro de mando. Veréis: era habitual que hubiese un plano en cada despacho y se utilizaba a modo de documento de trabajo. Así que se nos ocurrió, que ya que todo el mundo estaba familiarizado con él, era una buena idea trasladar el formato a nuestro proyecto y construir un cuadro de mando con todas las piezas que necesitábamos para narrar después el discurso que teníamos que construir. Y funcionó. Nos sirvió a nosotros de muchas y variadas maneras. Teníamos “algo” sobre lo que contar la historia del nuevo negocio. Lo llevábamos a las reuniones, lo desplegábamos y el efecto era singular.

Con el tiempo, por unas cosas y por otras, dejamos de desarrollarlo y al hacerlo -abandonando la metodología, el prototipado rápido, las entregas semanales de valor- salimos del círculo virtuoso. Y entonces fue quedando desfasado a la velocidad exacta a la que ya sabemos que avanza el mundo. Aquella fue una buena lección.

Innovación exponencial

Ayer no me olvidé de vosotros. Pero no me dio la vida. Mis más sinceras disculpas. Esta entrada es sobre un tema que mencioné que trataría más adelante. Ya expliqué anteriormente las cosas de las que debe ocuparse un emprendedor cuando dirige su proyecto. Entre las últimas colocaba la innovación y prometí que hablaría de ella detenidamente. No lo haré sobre todos sus aspectos pero adelantaré algunos que me parecen importantes. Para aquellos que se hayan quedado tranquilos cuando explicaba que al ser de los últimos del listado los problemas que pudiera presentar solían dar margen para solucionarlos, hoy llegan las malas noticias. Porque el margen se acorta cada día de manera exponencial. Y voy a dejaros a vosotros establecer que supondrá.

La razón se comprende fácilmente si se revisan unas infografías que probablemente algunos de vosotros ya conoceréis. Pertenecen a un libro publicado en 2010 por Ray Kurzweil titulado “The Singularity Is Near”.

La primera representa en escala logarítmica sucesos que han representado un cambio de paradigma para la humanidad desde la aparición del Homo Erectus hace diez millones de años. En el eje vertical podéis ver representados el número de años transcurridos entre sucesos y en el eje horizontal el número de años en que tuvieron lugar con respecto a la invención del ordenador personal. Si le dedicas algo de atención, salta a la vista que el número de años entre sucesos se acortado drásticamente a medida que avanza el tiempo hasta la actualidad.

Countdown to SIN -logarithmic

Quizás no estés impresionado aun. Es normal porque la infografía transmite cierta impresión de linealidad. Veamos que rápido desaparece cuando cambiamos la escala logarítmica… a una escala lineal:

Countdown to SIN -linear

Por decirlo así, todos los sucesos que han dado lugar a cambios de paradigma han ocurrido la semana pasada. Sucesos sustentados en innovación sobre la base de una tecnología utilizada para crear nueva tecnología en un proceso sin fin que da lugar a la siguiente innovación. Una tendencia imparable en continuo proceso de aceleración. Y eso provoca que el margen del que disponemos para solucionar nuestras dificultades en materia de innovación continúe decreciendo también exponencialmente. Y si no nos ocupamos de ella, nos dejará, literalmente, fuera de lugar antes de que podamos pestañear.

Tenedlo presente: el tiempo entre sucesos que suponen un cambio de paradigma para la humanidad se acorta. Una tendencia que también tiene reflejo en los profundos cambios sociales que podemos observar: adolescencia, carreras universitarias, matrimonios, tiempo en que vivimos en cada casa y cada ciudad, tiempo en que trabajamos en cada empresa. Todo ello también se acorta. Llegará el día en que no tenga sentido que una carrera universitaria dure tres años porque en ella se estudiaran cosas que vivirán sucesos cada año que supondrán un cambio de paradigma. Trasladad el ejemplo a vuestra propia actividad.

Por hoy lo dejo aquí. Pero no te preocupes. Aun podrás leer bastantes más entradas que traten sobre la innovación.

La idea no vale tanto, lo importante es la ejecución

Había quedado para comer un día de esta semana, e iba a apuntarse alguien que parece ser le está dando una vuelta a la idea de emprender. Al final vamos a aplazar ese ágape para otro momento así que, aunque no le urja lo que pueda comentarle al respecto, como se trata de un tema de bastante actualidad, me parece que no estaría de más publicar ya alguna entrada de las que tenía pensadas para enumerar cosas que la gente debería tener en cuenta en el momento que decida emprender.

Lo normal sería comenzar la serie hablando sobre razones adecuadas y equivocadas por las que se puede emprender. Después se podría tratar los errores más comunes a evitar cuando te encuentras dándole forma al proyecto. Solo tenéis que darle una oportunidad a google o visitar vuestra librería favorita para encontrar cientos de manuales que explican todo esa parte de manera sencilla y amena. Al margen de mi propia experiencia o la de conocidos, poco os podría aportar que mejorase lo que con ellos vais a poder aprender. Lo que me sorprende es lo poco que se trata lo que ocurre justo a continuación. Una vez la decisión está tomada. Si aspiras a Dirigir para otro o necesitas contratar un perfil de ese tipo son cosas que de igual modo es necesario conocer.

Ya has montado tu empresa. Si estás en este punto anteriormente habrás oído repetir que las ideas no valen gran cosa y que lo verdaderamente importante es la manera en que se ejecutaran. Es cierto y, lamentablemente, como decía, pocas veces están suficientemente explicadas las implicaciones de esta afirmación. No olvides esto de ahora adelante: ya no eres exactamente un emprendedor, que también. Ahora diriges ese proyecto emprendedor. Y existen siete puntos de los que deberás ocuparte personalmente tú, o la persona que designes por delegación:

  1. Las personas, que son las que conforman tu equipo. Lo más importante, como habrás oído también en infinidad de ocasiones y tu punto de apoyo.
  2. La financiación. Y por favor, trata de olvidar por unos instantes, si es que has pensado en ellas, las palabras inversión o inversores. Insisto, ahora diriges una empresa, piensa en términos de flujos de caja, son los que te permitirán pagar a las personas de tu equipo y los que financiaran tus operaciones.
  3. Las operaciones. La forma en la que operas tienen que dar como resultado productos o servicios adecuados que te sea posible vender.
  4. Las ventas. Aunque parezca una obviedad, tienes que vender. En teoría todo el mundo te dirá qué tiene este punto más que claro. En la práctica mucha gente lo obvia. Si no estás vendiendo es que no estás vendiendo bien.
  5. El marketing. No te servirá de nada promocionar un mal producto o servicio fruto de malas operaciones o que no estés consiguiendo vender. Promociona tus productos o servicios únicamente para llevar las ventas a otro nivel.
  6. La tecnología. Es la base sobre la que te resultará posible llevar a cabo actividades de innovación. Usa la tecnología para crear nueva tecnología que te lleve sucesivamente a otra tecnología en un proceso iterativo sin fin.
  7. La estrategia y la innovación. La estrategia es el puente que une el lugar donde te encuentras hoy con ese otro lugar donde deseas estar mañana. Si no tienes estrategia no tienes puente y, sin puente, nunca podrás llegar a ese sitio. Junto con ella opera la innovación. En otra entrada explicaré este punto con mayor detenimiento pero, por ahora, piensa que el camino marcado por la estrategia se corresponde con un futuro que será distinto al que contemplas en tus escenarios. Deberás ser capaz de adaptarte y eso solo te resultará posible mediante innovación. Sabrás si lo estás haciendo bien al respecto atendiendo a la continuidad que tengan las actividades que identifiques como innovadoras en tu organización. De nada te sirve, por ejemplo, acometer proyectos que no tengan continuidad una vez que los has terminado. Ese es un típico y claro ejemplo de mal llamada innovación. Por último, no olvides que el componente innovación descansa por completo únicamente en uno de todos estos puntos: las personas. Una empresa que de verdad sea intensiva en conocimiento pensará eternamente en ellas, porque un problema de personas o en el equipo será el primero que tenga que resolver. Capturar, retener y generar equipos que funcionen es crítico para ellas. Si no tienen esa importancia de la que hablamos anteriormente en tu empresa es simplemente porque no estas innovando. No hay discusión.

Quizás algunos tengáis aptitudes comerciales y seáis capaces de vender, pero de nada os servirá si vuestras operaciones dan como resultado malos productos o servicios. Tampoco si descuidáis el aspecto financiero y tenéis tensiones de tesorería que os impidan financiar las operaciones o retribuir a las personas de vuestro equipo. Cualquiera de estos supuestos os llevaría a tener problemas a corto plazo. Por el contrario, aunque solucionables si os dais cuenta a tiempo, descuidar marketing, tecnología o estrategia e innovación, os llevará irremediablemente a esos mismos problemas en un horizonte distinto. Por favor, si dirigís personalmente vuestro propio proyecto no descuidéis estos puntos. Si por el contrario vais a contratar a alguien para que lo haga por vosotros aseguraros de que asimismo tiene un perfil que os inspire seguridad al respecto. He visto demasiadas empresas con directores al frente buenos en un área que no piensan en todas las demás. Por último, os diría que pensaseis en estos siete puntos pero en orden inverso. Os dará una idea del tiempo que tendréis para solucionar lo que ocurra respecto a ellos. Los problemas en innovación, estrategia y tecnología disponen de un margen que se acorta dramáticamente a medida que descendemos en el listado. Cuando llegan a las personas, ya sea en forma de rotación, huelgas, etc. ya no suele caber solución.

Si eres Directivo y tienes responsabilidad en todas o alguna de estas áreas, cuentas con un equipo financiado que ópera bien y vende bien, felicidades, puedes empezar a pensar en el mañana. Si no es el caso, yo de tu me arremangaría.

Y cada miércoles…

… veréis aquí algo de lo que haya publicado en otro blog. El de mi empresa. Allí no tienen sentido todos los contenidos que aparecen aquí y viceversa. Allí me expreso en términos más correctos desde el punto de vista corporativo y, aquí, pues va a ser que no, como habréis podido comprobar. Además tampoco quiero imponerme un ritmo de publicación más allá de uno con el que me sienta cómodo, y escribir para dos sitios distintos, aunque sea una sola vez a la semana, se aleja bastante de esa zona de comodidad. Lo que si podría aseguraros es que será raro que aquí no proporcione un bonus track respecto al contenido original.

Pues bien, hoy, allí, he escrito una entrada que se titula “Convertirnos en una compañía que la sociedad quiere que exista”. Es la primera de ese blog y reproduce la visión que regirá Honda Motor Company hasta el año 2020. Quizás no estéis todos familiarizados con los conceptos de Misión, Visión y Valores -queda pendiente para otro día- pero os diré que en muchos casos no dejan de ser una fórmula de publicidad aspiracional. Y lo lamento si alguien se siente defraudado si hablo así de cosas de este tipo, pero es como son después en la realidad. Sin embargo, en está ocasión, esta visión es una que atrapa la dualidad de la que ninguno podemos escapar. No tengo ni idea de en que trabajas, has trabajado o vas a trabajar. Pero te aseguro, que eso que llamas trabajo, no puede perdurar si no es algo que la sociedad desea que exista.