Cerca y lejos veinte años después de Coco

Tras haber estado la semana pasada al borde la muerte –ejem, vale, en realidad con lo que vino a ser un catarrazo infernal- vuelvo a escribir. Con dudas. En la última entrada contaba que había conseguido hacer “algo” que no sabía hacer. Eso ocurrió un miércoles. El jueves me levanté dándole vueltas a cuanto me duraría esta vez esa sensación de felicidad y el viernes comprobaba que ya no quedaba gran cosa. No puedo seguir en ese plan. Me he pasado estos cuarenta años quemando esos instantes. Otras personas viven de haber conseguido uno de ellos toda su vida. Y yo los olvido prácticamente en el momento en que han tenido lugar. Pero es que además no solo es eso. Quizás si eres alguien que no me conozca de hace demasiado no puedas saberlo, pero he llegado hasta ti en ese movimiento perpetuo de avance que no sé si quiero parar. Y en ese avance llego alejándome a su vez de otras personas, otros momentos y otras situaciones. De las que una vez estuve tan cerca como ahora lo pueda estar de ti. En realidad creo que todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, se traduce finalmente en una variante de esa situación. Por ejemplo ¿qué a mi madre le haya puesto whatsapp la aleja o la acerca de mi padre que no lo utiliza? ¿qué este a años luz de lo que sabía el año pasado qué crees que hace que ocurra respecto a ti? ¿debemos renunciar o debemos continuar? Al final para todos se trata de eso. A mi hasta ahora saberlo me ha tirado de un pie. Voy a tratar de equilibrar el asunto para lo que me queda por delante. Así que recuerda esto y trata de no olvidarlo: si hay algo que deseas continuar haciendo y te aleja de otra cosa que no quieres perder, tendrás que equilibrarlo haciendo algo, al menos, que te acerqué. No hay más.

Vivir permanentemente en la frontera de lo que supone puedes hacer

Steve Jobs
Steve Jobs

Dado que estoy muy pagado de mí mismo no acostumbro a citar. Y por si tenéis dudas no penséis que es porque así creo que podré vencer la batalla por establecer mi singularidad como persona. Soy plenamente consciente del obstáculo para lograrlo: esos otros tantos que me han precedido para dejar claro que lo que diga o escriba no va a ser precisamente muy original… dado que a ellos también se les ocurrió en su momento. Lo más que podré reivindicar sería un: “Pues que sepáis que no lo sabía. A mí se me acaba de ocurrir ahora.”. Pero hoy haré una excepción para parafrasear a Steve Jobs –pobre, no lo dejamos descansar- a cuento de algo que me ha ocurrido durante estos días.

“Creemos que el Mac va a vender millones y millones.
Lo hemos construido para nosotros mismos.
Éramos el grupo de personas que iba a juzgar si era genial o no.
Queríamos construir el mejor posible.”

Veréis: estos días no he conseguido encontrar tiempo para escribir aquí aunque me apetecía muchísimo. Pero es que tenía algo que hacer. Estaba enfrascado en “algo” que mejora con mucho “algo” que “ya” tenía y que era muy bueno “ya”. Y supone dedicar una parte muy importante de mi tiempo, entre otras cosas. Pero el caso es que en la práctica, ese “algo”, permite hacer “algo” que nunca se dará en un escenario real. Un caso que veo reflejado de manera bastante fiel en la frase que pronunció Steve Jobs. No se trata de desarrollar algo para que la experiencia del cliente sea excepcional. Se trata de si lo que hago demuestra aquello de lo que soy capaz y de que voy a hacer a continuación para mejorarlo aún más.

“Cuando comienzas a intentar resolver un problema, las primeras soluciones que se te vienen a la cabeza son muy complejas y por eso la mayor parte de la gente se queda parada cuando llega a este punto. Pero si sigues, vives con el problema y pelas más capas de la cebolla, llegas a menudo a soluciones muy elegantes y muy simples.”

La segunda que refleja también algo que disfruto experimentando cada vez. Os sonará raro, pero en conjunto y en detalle, cada paso que doy supone saber que la solución a la que he llegado es más elegante y simple que la anterior. Y eso se transmite. Que se lo digan a Steve.

“Cuando eres un carpintero haciendo un mueble hermoso, no vas a usar un pedazo de mala madera para la parte trasera, pese a que esté pegada a la pared y nadie la vea. Tú sabes que está ahí. Para dormir bien por la noche, la estética, la calidad, tienen que ser llevadas hasta el final.”

Os dejo un enlace donde encontrareis esas y otras citas pronunciadas por él.

Wikiquote, la colección libre de citas y frases célebres

La vida transcurre un piso más abajo

Words, words, words

Quizás algunos ya habréis estado pensando que el blog pierde fuerza después del ritmo de publicación inicial. No os lo reprocho si es así, porque tenéis razón… aunque por otra parte os equivocáis. Tenéis razón porque es algo que está ocurriendo y es inherente a las cosas que no suponen una parte fundamental de mi vida -está por ver que este blog vaya a serlo-. Pero también estáis equivocados si únicamente lo atribuís a eso porque está operando otra circunstancia para ese cambio en el ritmo. Me ocurre algo sorprendente cuando escribo con cierta profundidad sobre algo: lo amortizo y deja de interesarme volver a hablar sobre ello. Aunque sea para hablar del asunto de manera distinta. Sin importar como sea eso de evidente. Y me creáis o no, me intranquiliza ese efecto porque tiene implicaciones. Si resulta ser cierto, bastaría que escribiese sobre ti de esa manera para que dejases de interesarme. Y eso, si asumimos que la realidad que percibimos existe en la medida que está presente para nosotros, supondría que, automáticamente, dejarías de existir. Morirías. Inquietante ¿no? Como mucho podría salvarte que la teoría tenga una segunda parte pero que debo confirmar: en algunos casos tras la desaparición del interés, el asunto ha resucitado. Pero no para ocuparme de él como lo hacía antes. Si fuese así y te va a tocar a ti no me pondría contento antes de tiempo. Porque no significará lo que tu llamarías algo bueno.

Reconozco que todo esto me hace sentirme tentado a utilizar el descubrimiento sin reparos. Sobre todo por algo de lo que me di cuenta antes de ayer por la tarde. Veréis, otra de las razones porque las que la semana pasada he escrito poco es por una reunión que tenía lejos y para la que tenía que preparar algunas cosas. Me apetecía volver con tiempo al sitio porque viví allí hace unos años así que me fui el sábado. El domingo comí en un sitio alejado del hotel y volví caminando. Una hora y veinte más o menos a ritmo tranquilo. Durante el trayecto hubo un buen rato en el que apenas me cruce con nadie porque por grande que sea no deja de ser como cualquier otra ciudad a esas horas el último día del fin de semana. Y piensas. Y me di cuenta de que estaba pensando que me sentía de forma parecida a cuando vivía allí y llegaba el domingo por la tarde. Y entendí la razón y resolví el asunto. Lo que también entendí, es que había podido hacerlo porque al escribir sobre algunas cosas las había matado y ya no me salía pensar en ellas durante el paseo.

Y ahora, si tenías una piedra en la mano que pensabas lanzarme por no haber escrito la semana pasada, guárdala y da gracias de que no lo haya hecho. Podría haber escrito sobre ti.

photo by: atwosesa

La vida es de ida… y vuelta

Juegos de Guerra

Si me ofrecieran beber agua de la fuente de la vida eterna creo que no haría ni gárgaras. No me puedo imaginar lo que supondría vivir una y otra vez cosas que solo serían nuevas para los demás si ya me toca sufrir el aburrimiento de experimentar esa sensación ahora. Espero que los budistas se equivoquen en algo y no exista la reencarnación. Si es que ya ni poniéndose en el supuesto de vivir el equivalente a dos vidas. Desaparece toda la gente con la que compartes la primera y ves a los de la segunda poniendo caras ante las mismas cosas. Y si cierras los ojos casi puedes ver a fulanito, que en paz descanse, cuando le ocurrió a él. La historia se repite y solo cambian los actores. Y la trama además tiene poquitas variaciones.

Hoy me han contado algo que me temo -para otros- que dará lugar a algo a lo que ya he asistido anteriormente. Tengo la sensación de que vuelven a echar Atrapado en el tiempo pero cambiando a Bill Murray por otro actor. Y el caso es que el pobre podría saltarse el mal trago si tan solo entendiera que, aunque para él resulte nueva, la situación ya se ha dado anteriormente. Tan sencillo como eso:

“conozco lo ocurrido y simplemente hago algo distinto para tener, no un guion original, que sé que no existe, pero si el guion bueno entre todos los demás, que eso si es posible”

Es una de las cosas que todo aquel que he conocido que es bueno en estrategia sabe. Ya sea de manera intuitiva o más formal. Ya que hoy las metáforas van de películas de cine, actuar conforme a lo que dice el computador en las escenas del final de Juegos de Guerra:

“Extraño juego. El único movimiento para ganar es no jugar.”

El otro día escribía sobre ello. Y es que es otra de las razones por las que Ken Morse menciona que si eres joven te rodees por personas que tengan más experiencia. Para que puedas salvarte de meter la pata cometiendo sus mismos errores. Esa es la cultura que ha situado a Estados Unidos donde se encuentra y su reverso la razón por la que aquí nos cuesta avanzar un palmo del sitio en donde estamos. Aquí cada persona empieza de cero. Sin bagaje ajeno del que tirar. Y aprende pronto además qué conlleva fallar. El estigma que supone. Así que todos nos esforzamos por esconder los errores impidiendo que nadie pueda aprender de ellos. Digno del que asó la manteca.

En fin. Yo por mi parte ya he cogido el bol de palomitas. No hay mucho más que pensar.

Francamente, querida, me importa un bledo

“Quién me lo iba a decir. Y mira que si hago memoria es una de las cosas que siempre he llevado peor. Esa sensación de no saber que poder hacer para evitar que llores y que termina las más de las veces en un enfado de la rabia que me da esa impotencia. Si toca que estés disgustada, tranquila. Hártate de llorar. Si es que además es lo que tienes que hacer. Si solo estás frustrada, la verdad es que lo mismo. Pero igual me preguntas y te respondo utilizando la frase de Rhett. No siento que deba hacer nada al respecto. Y me parece muy sano. Así que tú misma.”

Hoy a las siete y media. Tratando de que Marina se comiera una francesa. A la pobre le ha tocado hoy lo de ella “y lo de su prima”. Porque esto es una de las cosas más importantes que aprendí antes de llegar a los cuarenta.