Back to the roots. Tercera parte.

Port Olimpic, Barcelona, Spain © Mihai-Bogdan Lazar - Fotolia.com
© Mihai-Bogdan Lazar – Fotolia.com

Enlace al segundo episodio de “Back to the roots

De la noche a la mañana pasé a convertirme en alguien por el que todos estaban dispuestos a luchar. Con navajas si era preciso. El Departamento de Calidad era el único que tenía dinero para poder pagarme, pero como estaba adscrito a un Área, mi tutor se agarraba a eso para conservarme como recurso también. A mí me contaron la conversación que tuvo con mi futuro Director tal que así:

XX.- “… que digo yo, que si eres el único que tiene dinero para poder pagar a Eduardo los demás no tenemos la culpa y que quiero que trabaje también para mí. Que para eso lo he traído yo.”
XY.- “Si por mis cojones.”

El resto a partir de ahí parece ser que lo conoce cualquiera que estuviese en un radio de veinte kilómetros a la redonda, que básicamente es hasta donde me dijeron que pudieron oírse las amenazas con matarse en agosto que iban vertiendo el uno hacía el otro. Lo que si se perdieron los que no estaban allí, por lo visto, fue la demostración in situ -patadas y puñetazos al aire incluidos- de un supuesto dominio de artes marciales por parte de uno de ellos cuando gritaba “QUE TU NO ME CONOCES Y ESTOY MUY LOCO!!!” y que era contestada por el otro rasgándose la camisa con una mano mientras que sujetaba un abrecartas en la otra gritando a su vez no sé qué de unos familiares gitanos ¿reconfortante para el ego? Quizás en ese momento. Pero como un día entenderéis cuando escriba “La vida es de ida y vuelta”, con consecuencias en el futuro. Total, que visto el jaleo parece ser que intervino el propio Jefe del Área. Los llamó a su despacho y les dijo que si yo iba a ser un motivo de conflicto no se me contrataba y punto, a lo que mi tutor respondió, lacónicamente, que yo no tenía la culpa y que eso no iba a ocurrir. Probablemente ese fue el instante en que mi futuro Director perdió todo su interés en mi. Bueno no, rectifico, decidió que seguiría adelante pero evitando a toda costa que me moviera de mi sitio. Viva y bravo. Tenía el contrato!!! Y cero posibilidades de desarrollo profesional!!! -ejem, esta es una de las cosas no entendidas en su momento y que van implícitas en el título del blog-.