Emprendiendo

¡Quieto todo el mundo! -léase como si lo estuvieras oyendo de boca del mismísimo Tejero-. A ver, lo digo para que me prestéis atención: que nadie se asuste. Este no va ser un blog dedicado a hacerme publicidad. Pero que emprenda, y como llegué a ello, tendrá que ver con cosas que iré contando. Ya iréis viendo la razón. La historia, en resumen, es como sigue: trabajaba. En un sitio. Y terminó mi contrato. Y había algunas personas que querían que volviese. Y lo plantean a cuento de “algo” que tenía relación con “algo” que había hecho.

XX.- “… pues eso, que malas noticias, que me dicen que nada de contratarte, pero que vengas a dar formación…”
Yo.- “… pero si ya la dí en su momento. Y los datos no están actualizados desde que me fui. Además dejé de desarrollarlo hace tiempo, está obsoleto. No es tan sencillo como para ¡hala!, ir, y dar clase. Os lo dejé allí ¿no? ¡Si es que no hay dinero por impartir formación que compense lo que supone darla!”
XX.- “… bueno, no me han dicho que se te fuese a pagar nada…”
Yo.- “…”
XX.- “… ¿Edu?”

No fui.